¿Por que el interés en la sexualidad?

En México, a lo largo de la historia, la sexualidad ha sido tema controversial lleno de tabúes y temores, lo que ha ocasionado que a la fecha las condiciones para una educación sexual integral y liberadora aun no están plenamente dadas, y así somos llevados a que nuestra población juvenil sea foco fácil de embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y el peor peligro de todos que es el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) donde ya no existe un regreso, solo la muerte. En nuestra sexualidad los métodos preventivos y anticonceptivos no son asociados como parte de la vida juvenil, ya que al pensarse que hay ausencia de vida sexual además que la percepción sobre el aprendizaje de los mismos y su uso aparece como poco significativo aunque no menos importante. Tenemos que crear conciencia en nosotros mismos y en el entorno sobre nuestro papel como seres sexuales dentro de una sociedad y que cada uno de nuestros pasos para conocer la forma de comportanos en este ambito nos llevará a un mejor o peor desarrollo, y a crecer o retraernos durante la vida.

Por : La creadora del Blog, Atenea Nares (cateanngel)


viernes, 4 de febrero de 2011

Todo... menos aburrirse


Es un inicio de año y podemos mirarlo esperanzador si tomamos entre nuestras manos las infinitas posibilidades que representa vivir responsablemente, para generar una experiencia de la sexualidad libre y con una narrativa que lo describa de forma clara pues no siempre ha sido así.
A comienzos del siglo XVII el discurso sobre la sexualidad no era todavía opacado y no generaba la incomodidad de nuestro tiempo, las prácticas no tenían nada de oculto, los discursos estaban sin disfraz.
De una experiencia brillante se pasó a la oscura monotonía de la burguesía victoriana. La sexualidad se fue guardando hasta quedar encerrada con un único rostro visible: su función reproductiva cuidadosamente guardada en el sexo oficial, el cual tiene que cumplir con cuatro reglas 1) ser monógamo, 2) ser heterosexual, 3) ser reproductivo y 4) estar dentro del marco del matrimonio.
La sexualidad se vio envuelta por el silencio, un silencio incómodo que se presenta cuando se habla o se pregunta sobre sexualidad. Hablar de sexualidad se vierte en seriedad y se restringe a los discursos médicos donde se esteriliza. Así, el único espacio para experimentar la sexualidad erótica pasa a ser la cama conyugal, donde se enfatiza su función reproductiva mientras que todo lo otro tiene que ser desterrado, esfumarse y desaparecer.
Con la regulación que se hace de su función, la sexualidad erótica desaparece de los espacios públicos y de los privados y se niega que exista en algunos grupos como por ejemplo las/os niñas/os donde los planteamientos hacia ellas/os se vuelven asexuales. Por lo tanto, se inicia un mecanismo de represión, de control de la información que funciona como una condena de desaparición, pero también como una orden de silencio, afirmación de inexistencia y como una confirmación de que no hay nada de que hablar o saber, ni ver, ni oír, ni sentir.
Quedan algunos espacios, algunas concesiones, por lo que las sexualidades que se consideren ilegítimas son trasladadas al burdel. Pero ahí tampoco es libre, pues del carácter reproductor pasa al carácter de mercancía donde se obtendrá una ganancia.
En resumen, en la sexualidad lo que no apunta a la procreación está prohibido, se le encuentra excluido, negado o reducido al silencio, se maneja que no existe y que nunca debería de existir. Como ejemplo, si a los niños/as se les inculca la idea de que la sexualidad no existe, que mejor razón para impedirles que hablen de ello, razón para imponer un silencio general.
Del silencio se pasa a la solemnidad. Si la concepción de la sexualidad está prohibida, quien la nombre estará fuera de la ley, por lo que se hablará con solemnidad para evitar la censura.
Han pasado muchísimos años desde que se inició este dispositivo. Por ello, cada vez que hablamos claramente sobre la sexualidad vamos creando una experiencia diferente y un camino más liberador para quienes se adentran al tema. Es valioso evitar el chiste que desvaloriza al otro porque le niega la legitimidad y hace que se sostenga la violencia hacia el diferente, un diferente tan diferente como el observador.
Vivamos una sexualidad libre, responsable, erótica, apasionada, sin culpa y gratificante. Mientras no se dañe a otras/os, a sí misma/o y haya acuerdo entre quienes participan, la experiencia será muy gratificante y se valdrá vivir todas las sensaciones que el cuerpo ofrece, porque todo se vale… menos aburrirse.


Por Carlos Ramírez Hernández
Sexólogo y sexoterapeuta

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