
El cacao es un producto de México para el mundo. Nuestr@s ancestr@s conocían tanto su valor que hasta servía de moneda de cambio entre las culturas prehispánicas. “La semilla del sol”, como la llamaban los españoles a su llegada al Continente Americano, ha dado a nuestro cuerpo deliciosos y placenteros momentos.
El xocolatl traspasó fronteras gracias a sus virtudes. Sus dulzuras podrían llenar hojas completas, recuerdos inconfesables y hasta novelas. El chocolate es un delirio, una tentación hasta la lujuria.
El chocolate, el dulce de los enamorad@s
No es fortuito que los chocolates sean regalados entre l@s enamorad@s. Aunque más bien el chocolate debería ser la medicina del desamor. Ahora lo explicamos:
Nunca más cierta la frase “el amor es una cuestión de química”. Así es, el enamoramiento tiene que ver con procesos químicos. Una segregación de sustancias se disparan en nuestro cuerpo, entre ellas la feniletilamina, responsable de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando estamos enamorados.
Durante un estudio realizado por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz del Instituto Psiquiátrico de Nueva York a pacientes aquejados "de mal de amor", una depresión psíquica causada por una desilusión amorosa, se dieron cuenta que estos pacientes consumían obsesivamente grandes cantidades de chocolate, un alimento rico en feniletinamina. Los pacientes se automedicaban para compensar la falta de esta sustancia en su cuerpo.
Llegaron a la concusión que el chocolate brinda ciertas sensaciones similares al estar enamorado: placer, sensación de armonía, engolosinamiento, sentir que por un instante se pierde uno en el espacio, que se flota.
Por otra parte, el 50% de las mujeres entrevistadas para el libro Por qué necesitan las mujeres del chocolate confesó que elegiría el chocolate antes que el sexo. Hay quienes al chocolate lo llaman EL PROZAC VEGETAL.
¿Una tacita de chocolate?
Así que si te aqueja un mal de amores, o conoces a alguien triste porque en su cuerpo falta feniletilamina, no busques darle respuesta al desamor. Mejor anímense a seguir deleitándose con los placeres de la vida frente a una deliciosa taza de chocolate. O bien, sentad@s frente a una potente y calorífica caja de chocolates (suizos o belgas de preferencia –excelente resultado del mestizaje y exportación) pasen una revitalizadora sesión.
Nada mejor que un chocolate para endulzar el alma. Calentar los motores de nuestro interior y seducirnos.
Por Belinda Hernández
Sexóloga educadora y periodista
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