De hecho, exceptuando a las culturas Europeas y Americanas la noción del amor romántico es bastante rara en las demás culturas del mundo. La idea literaria del amor romántico se suele asociar con las épocas medievales de los caballeros, torneos, y trovadores clásicos del feudalismo, por lo menos del que estamos acostumbrados a ver en las producciones Hollywoodenses. En teoría tal amor romántico era prácticamente inalcanzable ya que necesariamente implicaba la adoración de una mujer virtuosa, sexualmente inaccesible y por lo general casada. La realidad muchas veces solía ser bastante distinta sin duda y de hecho el ideal se fue modificando como lo testifica la evolución de los textos de los trovadores.
La idealización de este tipo de amor romántico se inició en siglo XI en Francia y rápidamente fue adoptado por la mayor parte de la cultura europea.
Pecando de cierta generalización, podríamos decir que el amor romántico puede concebirse como conteniendo cierto grado de idealización, atracción y lealtad entre los amantes o esposos. Dado que tal concepción no se encuentra en algunas sociedades, por lo menos en cuanto a ser la base del matrimonio, surge el cuestionamiento básico del por qué surge el amor romántico en una sociedad y cual es el papel que juega.
Se han hecho dos interesantes correlaciones entre el grado de importancia del amor romántico y otros aspectos de la sociedad. En primer lugar se ha visto que el amor romántico es poco importante o poco valorado en sociedades en las que los miembros de la pareja se mantienen juntos por la interdependencia que se da entre ambos, sobre todo en lo referente a la obtención del alimento; pero en las sociedades donde tal dependencia no existe la motivación para permanecer en un matrimonio estable es menos inminente y por tanto el amor romántico puede funcionar como un substituto de unión de la pareja, en vez de la unión que garantiza el sustento alimentario.
En segundo término se ha observado que cuando una pareja vive por sí misma, alejada de la familia tanto del uno como del otro, el amor romántico tiende a tener poca importancia; esto se ha verificado en diversos estudios transculturales y se refuerza por la observación de que cuando una pareja, siguiendo los roles y normas de su propia cultura, se ve obligada a vivir cerca de los familiares, se observa una exaltación del amor romántico. Bien pudiera tratarse, en este caso, de una defensa inconsciente de la pareja la que a través de este amor romántico trata de aislarse del mundo y de las consecuentes presiones circundantes y así salvarse de las presiones que la familia ejerce.
Naturalmente que puede argüirse que las sociedades "modernas" e industrializadas serían la excepción a esta situación dado que la dependencia del alimento no existe en la forma establecida y que además las parejas casadas no suelen vivir cerca de los familiares necesariamente. Una posible explicación a esta aparente discrepancia estriba en el hecho de que en estas sociedades los desarrollos tecnológicos, sobre todo en materia de comunicación, permiten que se mantenga una relación familiar y por ende muy probablemente también las presiones que esta conlleva.
Sin embargo sea o no el amor romántico inherente a la especie humana, lo que es una realidad ineludible es el papel tan importante que a lo largo de la historia ha tenido este sentimiento, eso sí tan irremediablemente humano, que ha movido sociedades, economías, gobiernos y sin duda nuestras propias vidas.
Pero, y ¿qué es el amor? Filósofos y estudiosos han pensado y escrito mucho sobre ello sin lograr ponerse unánimemente de acuerdo. Para mí el amor (bajo una concepción ideal) es un sentimiento que se tiene hacia otra persona en el que se desea para ella, por encima de todo sentimiento o deseo propio, su bienestar, su felicidad, su desarrollo personal y crecimiento. Todo ello puede resumirse en la expresión ¡tú a mí me importas y por ende quiero que hagas todo aquello que te haga feliz y que de este modo podamos caminar por la vida juntos, apoyándonos y tomados de la mano!
Pensemos un poco si realmente lo que sentimos y nuestras acciones hacia nuestra pareja son expresiones de amor o si hemos caído en la trampa de pensar y sentir que amar es poseer, dominar y controlar y por desgracia muchas veces hacer profundamente infeliz a nuestra pareja y a nosotros mismos.
Un punto interesante de reflexión ¿no lo creen?
Por: Instituto Mexicano de Sexología
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