¿Por que el interés en la sexualidad?

En México, a lo largo de la historia, la sexualidad ha sido tema controversial lleno de tabúes y temores, lo que ha ocasionado que a la fecha las condiciones para una educación sexual integral y liberadora aun no están plenamente dadas, y así somos llevados a que nuestra población juvenil sea foco fácil de embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y el peor peligro de todos que es el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) donde ya no existe un regreso, solo la muerte. En nuestra sexualidad los métodos preventivos y anticonceptivos no son asociados como parte de la vida juvenil, ya que al pensarse que hay ausencia de vida sexual además que la percepción sobre el aprendizaje de los mismos y su uso aparece como poco significativo aunque no menos importante. Tenemos que crear conciencia en nosotros mismos y en el entorno sobre nuestro papel como seres sexuales dentro de una sociedad y que cada uno de nuestros pasos para conocer la forma de comportanos en este ambito nos llevará a un mejor o peor desarrollo, y a crecer o retraernos durante la vida.

Por : La creadora del Blog, Atenea Nares (cateanngel)


viernes, 11 de febrero de 2011

El amor romántico

Para tod@s nosotr@s pensar y concebir el enamoramiento, el amor y el romanticismo como algo cotidiano, indudable e inherente al Ser Humano es absolutamente natural. Sin embargo resulta curioso, y sobre todo motivo de análisis y reflexión, el descubrir que lo que puede denominarse como amor romántico no es algo que exista universalmente y que tampoco ha sido algo que existiera "desde siempre". Por doloroso que pueda parecernos, se trata de algo que nos han enseñado, que hemos aprendido tan bien que de hecho lo consideramos como parte de nosotr@s mism@s.

De hecho, exceptuando a las culturas Europeas y Americanas la noción del amor romántico es bastante rara en las demás culturas del mundo. La idea literaria del amor romántico se suele asociar con las épocas medievales de los caballeros, torneos, y trovadores clásicos del feudalismo, por lo menos del que estamos acostumbrados a ver en las producciones Hollywoodenses. En teoría tal amor romántico era prácticamente inalcanzable ya que necesariamente implicaba la adoración de una mujer virtuosa, sexualmente inaccesible y por lo general casada. La realidad muchas veces solía ser bastante distinta sin duda y de hecho el ideal se fue modificando como lo testifica la evolución de los textos de los trovadores.

La idealización de este tipo de amor romántico se inició en siglo XI en Francia y rápidamente fue adoptado por la mayor parte de la cultura europea.

Pecando de cierta generalización, podríamos decir que el amor romántico puede concebirse como conteniendo cierto grado de idealización, atracción y lealtad entre los amantes o esposos. Dado que tal concepción no se encuentra en algunas sociedades, por lo menos en cuanto a ser la base del matrimonio, surge el cuestionamiento básico del por qué surge el amor romántico en una sociedad y cual es el papel que juega.

Se han hecho dos interesantes correlaciones entre el grado de importancia del amor romántico y otros aspectos de la sociedad. En primer lugar se ha visto que el amor romántico es poco importante o poco valorado en sociedades en las que los miembros de la pareja se mantienen juntos por la interdependencia que se da entre ambos, sobre todo en lo referente a la obtención del alimento; pero en las sociedades donde tal dependencia no existe la motivación para permanecer en un matrimonio estable es menos inminente y por tanto el amor romántico puede funcionar como un substituto de unión de la pareja, en vez de la unión que garantiza el sustento alimentario.

En segundo término se ha observado que cuando una pareja vive por sí misma, alejada de la familia tanto del uno como del otro, el amor romántico tiende a tener poca importancia; esto se ha verificado en diversos estudios transculturales y se refuerza por la observación de que cuando una pareja, siguiendo los roles y normas de su propia cultura, se ve obligada a vivir cerca de los familiares, se observa una exaltación del amor romántico. Bien pudiera tratarse, en este caso, de una defensa inconsciente de la pareja la que a través de este amor romántico trata de aislarse del mundo y de las consecuentes presiones circundantes y así salvarse de las presiones que la familia ejerce.

Naturalmente que puede argüirse que las sociedades "modernas" e industrializadas serían la excepción a esta situación dado que la dependencia del alimento no existe en la forma establecida y que además las parejas casadas no suelen vivir cerca de los familiares necesariamente. Una posible explicación a esta aparente discrepancia estriba en el hecho de que en estas sociedades los desarrollos tecnológicos, sobre todo en materia de comunicación, permiten que se mantenga una relación familiar y por ende muy probablemente también las presiones que esta conlleva.

Sin embargo sea o no el amor romántico inherente a la especie humana, lo que es una realidad ineludible es el papel tan importante que a lo largo de la historia ha tenido este sentimiento, eso sí tan irremediablemente humano, que ha movido sociedades, economías, gobiernos y sin duda nuestras propias vidas.

Pero, y ¿qué es el amor? Filósofos y estudiosos han pensado y escrito mucho sobre ello sin lograr ponerse unánimemente de acuerdo. Para mí el amor (bajo una concepción ideal) es un sentimiento que se tiene hacia otra persona en el que se desea para ella, por encima de todo sentimiento o deseo propio, su bienestar, su felicidad, su desarrollo personal y crecimiento. Todo ello puede resumirse en la expresión ¡tú a mí me importas y por ende quiero que hagas todo aquello que te haga feliz y que de este modo podamos caminar por la vida juntos, apoyándonos y tomados de la mano!

Pensemos un poco si realmente lo que sentimos y nuestras acciones hacia nuestra pareja son expresiones de amor o si hemos caído en la trampa de pensar y sentir que amar es poseer, dominar y controlar y por desgracia muchas veces hacer profundamente infeliz a nuestra pareja y a nosotros mismos.

Un punto interesante de reflexión ¿no lo creen?

Por: Instituto Mexicano de Sexología


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